Ya sabéis que este apartado de la web, el «vergüenzas made in Spain», se compone de cosas que no nos gustaría tener que contar pero que forman parte de la vida diaria y que tenemos que reconocer en primer lugar si queremos cambiar en segunda instancia. Y hoy vamos con un asunto más de estos, el que respecta a la calidad de nuestras piezas dentales. Ya sabéis que España no es precisamente una referencia en este aspecto ni en Europa ni en el mundo, pero no por ello tenemos que bajar los brazos y dejar que sea así por los siglos de los siglos. No. Nos regamos rotundamente a que sea así.
Son muchos los problemas que se asocian directamente con este tema. Los españoles formamos una de las primeras nacionalidades en cuanto a tener caries, por ejemplo, que es una de las enfermedades bucodentales más comunes. Y también solemos tener bastante aceptado el hecho de tener los dientes amarillos a causa del consumo excesivo de productos como el tabaco o el café. Por desgracia, la falta de cuidado con estas cosas termina derivando en otros muchos problemas, entre los cuales se sitúa el de la pérdida de piezas dentales. No hay nada que evidencie más un mal estado de salud bucodental que la falta de dientes. Estéticamente, es un jarro de agua fría.
Lo peor de todo es que evitar este tipo de cosas es muy fácil. Basta con que nos pongamos unos hábitos desde que somos bien pequeños. Si nos acostumbramos a cepillarnos los dientes 3 veces al día, después de las comidas, si cuidamos de nuestra alimentación y si solemos ir al dentista al menos una vez al año, tendremos todos los ingredientes para conseguir que la salud de nuestros dientes sea exactamente la que queremos, la mejor de todas las que podamos conseguir. Desde luego, eso tiene un valor que es mucho más grande de lo que nos imaginamos y no cabe la menor duda de que a veces no lo valoramos en la medida de lo que sería recomendable.
Lo peor de todo es que tenemos la salud dental que tenemos en España por culpa de la pereza. Sí, lo debemos reconocer alto y claro. Nadie se da cuenta de que esa inversión de 2 minutos que hacemos después de cada comida para cepillarnos los dientes es una inversión mínima, que no nos va a restar ningún momento de ocio ni nada por el estilo. No nos puede ganar la pereza en esta batalla, pero la verdad es que es precisamente eso lo que viene sucediendo y lo que explica que España no esté más arriba en el ranking de países que mejor cuidan de su estética bucodental.
La esperanza que tenemos es que la gente joven parece que se ha puesto las pilas en este sentido. La gente más mayor creció sin ese hábito que supone cepillar los dientes. Quizá ellos, cuando eran pequeños, tenían suficiente con comer algo todos los días, dada la situación que reinaba en el país cuando vinieron a este mundo. Pero la gente que ahora tiene mediana edad tampoco contribuyó a cambiar demasiado las cosas. Ha sido la gente joven, como decimos, la que ha empezado a tomar cartas en el asunto y la que se ha empezado a tomar verdaderamente en serio un asunto como del que estamos hablando. Es una gran noticia porque lo que esperamos es que la educación que brinden esos jóvenes a las generaciones futuras sea la que permita que España, a partir de ahora, se convierta en una referencia para la salud dental en todo el mundo.
De momento, por supuesto, no lo somos
Hay datos que evidencian que tenemos muchas cosas que mejorar en lo que respecta a nuestra salud dental. El primero que vamos a compartir con vosotros fue publicado por la página web del diario El Confidencial y manifestaba que el 44% de la población española ha perdido al menos un diente y la mitad de ellos no lo han resuelto. Este es un problema bastante importante porque no solo estamos hablando de algo estético, como decíamos más arriba, sino que también va a jugar una importancia muy grande desde el plano nutricional, ya que hay cuestiones relacionadas con esto que se pueden ver afectadas si no se cuenta con una u otra pieza dental.
Pero es que aquí no acaba la cosa. Resulta que la situación va empeorando con el paso de los años que componen una vida humana. De esto se hace eco una noticia publicada en la web del Consejo de Dentistas que indica que el 7% de la población entre 65 y 74 años es totalmente desdentada. Sí, podréis pensar que es un porcentaje que tampoco resulta demasiado elevado, pero os vamos a decir dos cosas al respecto:
- Hablamos de personas que no tengan ni un solo diente. Las que tengan un par no entran dentro de ese 7% y suponen un porcentaje importante.
- El grupo de población analizado, de los 65 a los 74 años, no es el más avanzado en edad. No es gente extremadamente mayor.
La verdad es que son datos como para preocuparse y empezar a pensar en soluciones a nivel general.
El implante es esa solución
A día de hoy, es posible poner alternativas a la pérdida de dientes en cualquier tipo de paciente. Es una gran noticia que así sea porque tendremos la posibilidad de que, ni a nivel estético ni a nivel funcional, vayamos a tener problemas con nuestros dientes. La verdad es que se trata de algo necesario y que cada vez más gente tiene en cuenta, aunque os recordamos que lo mejor habría de ser siempre cuidar de los dientes para que no tengamos que llegar a un punto en el que perdamos una pieza dental. Pero también puede ocurrir a causa de golpes, no solo de un mal cuidado.
¿Qué tipo de implantes dentales existen? No todos son iguales, por supuesto, y en España es habitual tener que enfrentarse a varios tipos de implantes dentales. Nos hemos acercado hasta Icoa, una clínica que no solo se ocupa de temas odontológicos sino que también se encuentra especializada en fisioterapia o podología, para conocer de primera mano cuántos implantes existen y cuáles son sus principales características. Para ir concluyendo este artículo, vamos a hablar de todos ellos a continuación.
- Los primeros a los que vamos a hacer referencia son los implantes osteointegrados, que son los que se suelen poner en los huesos maxilares o en el de la mandíbula. No se aconseja hacerlos para personas que todavía no hayan cumplido la mayoría de edad y los que se usan más son los que tienen forma de tornillo.
- En segunda instancia se encuentran los implantes subperiósticos. Estos requieren de cirugías más complejas porque consisten en colocar un marco de metal en el hueso de la mandíbula.
Después, tenemos diferentes implantes dentales según su forma de colocación:
- Los primeros son los llamados all on 4 y all on 6. Se usa para personas que han perdido varias piezas dentales y que necesitan un arco dental que puede ser de 4 a 6 piezas.
- De carga intermedia. Es uno de los que se ha convertido en más popular. El motivo es que no hace falta abrir la encía para insertar el implante, de modo que la corona se fija en el mismo momento.
- La última es la de las 2 fases. En la primera de ellas, lo que se hace es insertar el implante con el tornillo encima. Después, medio año después, se coloca un tapón de cicatrización sobre el implante, el pilar y la corona.
Cada vez son más las personas que confían en los implantes para recuperar su estética y la comodidad en su boca. Hoy es más fácil que nunca que sea así, desde luego. No cabe la menor duda de que la tecnología ha jugado un importante papel a la hora de conseguir esto y la verdad es que nadie tiene por qué haber perdido un diente para toda la vida. Es necesario que lo sepamos para que seamos conscientes de que tenemos opciones de recuperarlo. Siempre va a ser algo que nos va a ayudar en todos los sentidos: a comer mejor, a sentirnos más cómodos con nosotros y nosotras mismas, a respirar mejor… a todo.
Estamos seguros de que más y más gente va a seguir confiando en el implante para conseguir recuperar su salud bucodental. Pero nunca perdáis de vista que lo que de verdad importa es cuidar de los dientes en todo momento para evitar que podamos llegar a tener problemas que puedan afectar de un modo sustancial a nuestro bienestar. Y es que la salud dental condiciona mucho la calidad de la vida de las personas. Por eso hay que controlarla y nunca dejarla de lado. Eso sería lo peor que podríamos hacer y lo que nos terminaría condenando a tener una vida mucho peor que de la que podemos disfrutar si nos cuidamos.






