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¿Qué consecuencias puede tener la ortorexia para la salud?

En Instagram vemos publicaciones de platos saludables como boles de porridge , ensaladas, dulces sin azúcar, zumos y batidos verdes, etc. Todo bajo los hashtag #cleaneating y #healthyeating.

Es la moda del clean eating, que viene a ser llevar una alimentación saludable y realizar ejercicio. Sin embargo, llevado a los límites puede generar un desorden alimenticio poco conocido: ortorexia nerviosa.

El término ortorexia procede del griego orthos (correcto o adecuado) y orexia (alimentación). Las personas que sufren ortorexia se muestran intensamente por comer sano, además, dedican mucho tiempo a informarse sobre las propiedades y elaboración de los alimentos.

La comida es la principal preocupación de su vida, porque está pensando constantemente en el tipo de alimentos, su origen, la elaboración, la forma de cultivo, etc.

Un problema que “actualmente no está reconocido dentro del DSM-5 [el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales], pero que muchas personas padecen”, explica la Asociación Nacional de Trastornos Alimenticios de Estados Unidos (NEDA).

“Empieza como un intento inocente de comer de forma más saludable, pero las personas que lo sufren se obsesionan con la comida, su calidad y su pureza”, comentan desde NEDA.

Los expertos explican que la ortorexia no tiene síntomas tan aparentes como la anorexia o la bulimia.

“Los problemas sociales son más evidentes. Las personas que padecen este problema pueden acabar socialmente aisladas porque planifican su vida alrededor de la comida”, afirman desde NEDA.

La Vanguardia informa que «el primero en hablar de la ortorexia fue el médico estadounidense Steven Bratman en 1996, que sufrió el trastorno en sus propias carnes. Bratman era un férreo defensor de los alimentos orgánicos (que él mismo cultivaba y cocinaba en una comuna del estado de Nueva York) y de la medicina nutricional».

Ahora, una revisión sistemática reciente, que analiza distintos estudios, ha detectado la prevalencia de la ortorexia entre las personas que padecen diabetes mellitus.

La fijación obsesiva por los alimentos más saludables en este tipo de personas suele tener consecuencias aún mayores, ya que puede complicar el control metabólico.

El estudio ha comprobado que los pacientes con diabetes mellitus quieren cuidarse mejor, por lo que puede tender con más facilidad hacia la ortorexia nerviosa.

Las personas que sufren esta patología solo quieren comer productos ecológicos u orgánicos.

Los psicólogos de Centro psicoterapeutico Sur explican que la persona ortoréxica puede sufrir problemas nutricionales, porque si no se dispone de esta clase de alimentos, prefiere no comer.

La ortorexia está íntimamente relacionada con la bulimia y la anorexia. Estos trastornos tienen en común que la persona que lo padece tiene una fuerte obsesión por la alimentación.

La anorexia y la bulimia se centra en la cantidad de los alimentos, pero la persona ortoréxica se preocupa por la calidad de los alimentos.

Las consecuencias físicas que puede tener la ortorexia para la salud son: hipervitaminosis, desnutrición, anemias, carencias de oligoelementos, hipotensión, osteoporosis, etc.

Y las consecuencias a nivel psicológico son los siguientes: hipocondría, aislamiento social, tensión, ansiedad, depresión, baja autoestima, sentimiento de culpa, irritabilidad emocional, dificultades para llevar a cabo las actividades diarias porque la persona invierte un exceso de tiempo en la planificación de su alimentación, etc.

La Fundación Española de la Nutrición (FEN), informa que “la mayoría de los expertos concluyen en que existe en la sociedad de clase media una clara tendencia a la ortorexia nerviosa”.

La ortorexia no se ha detectado su presencia en países pobres con un bajo poder adquisitivo y un bajo nivel cultural.

Las personas más propensas a desarrollar esta enfermedad, son aquellas con trastornos obsesivo compulsivos de la personalidad, personas que puedan haber sufrido otro tipo de trastornos alimentarios en el pasado, con un sentimiento de superioridad con respecto a los que no poseen sus mismas creencias, y también pueden ser personas relacionadas con el mundo del deporte.

Los síntomas de este trastorno de la conducta alimentaria son los siguientes:

-Preocupación excesiva por la alimentación.

-Evita acudir a restaurantes que presentan platos con alimentos procesados.

-Sentimientos de culpabilidad cuando ingiere un alimento que considera insano.

-Comprobar la composición de los alimentos etiquetados de forma analítica y obsesiva.

-Hacer una planificación alimentaria excesiva.

-Eliminar de manera drástica ciertos alimentos.

Esta enfermedad deba ser abordada por un equipo multidisciplinar como son los profesionales de la psicología, psiquiatría y nutrición.

El tratamiento consiste en una combinación de fármacos con una terapia psicológica cognitivo conductual.

Si deseas seguir una dieta vegetariana o vegana, es aconsejable consultar con un nutricionista. Además, si quieres realizar ejercicio físico debes seguir las recomendaciones de un profesional o Licenciado en actividad física y deporte.

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