España sigue contaminando, pero menos

23 noviembre, 2018
España sigue contaminando, pero menos

Es cierto que España está haciendo muchas cosas por el medio ambiente. Sin ir más lejos hasta el Gobierno de Pedro Sánchez ha creado un ministerio propio para estos asuntos, el de Transacción Ecológica. Un ejemplo de la cosa es serie y se quiere atajar. Ahora bien, es cierto que el camino es muy lento, y que hay otros sectores que están a años luz. El último informe de la calidad del aire en España durante 2017 ha tenido peores resultados respecto a los índices analizados del año anterior, 2016, según publica el Informe de Evaluación de la Calidad del Aire, precisamente del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), en su página web.

El MITECO lo dice bien claro en su estudio sobre la calidad del aire en España correspondiente al año 2017, “en términos generales, muestra peores resultados respecto al año 2016, ya que se ha incrementado el número de zonas de calidad del aire que superan los valores legislados para el dióxido de carbono (NO2) y partículas (PM10)”. Un mazazo para muchas personas que todavía pensamos que otro mundo es posible.

Ciudades que más contaminan

Siguen siendo las grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Bilbao las que arrastran a otras. En cuanto al ozono troposférico (O3), el informe muestra que en 2017 se siguieron registrando niveles elevados en zonas suburbanas o rurales, debido en gran medida a la alta insolación y a la emisión de sus precursores como los compuestos orgánicos volátiles.

La situación es muy similar a la de años anteriores, si bien se aprecia un mínimo aumento en el número de zonas que superan el valor objetivo para la protección de la salud respecto a 2016 (pasan de 35 a 36). Da rabia que todas las medidas que se están poniendo en marcha no sirven para mejorar la calidad del aire, aunque es cierto que las medidas puestas en marcha por las diferentes administraciones están empezando a dar sus frutos en los niveles de calidad del aire, pero muy de poco en poco.

En relación a la concentración de material particulado (PM10),también ha aumentado el  número  de  zonas  con  superaciones, no  en  cuanto  al valor límite  anual(que  se  mantiene  en  una,  Avilés),  sino  en  lo  que  se  refiere  al valor  límite diario(de tres  a cinco:  Granada y Área Metropolitana, Málaga y Costa  del  Sol,  Villanueva  del  Arzobispo,  Avilés, y Plana  de),  una  vez descontados  los  aportes  de  intrusiones  naturales  (masas  de  aire  africano y marinas).

Esperemos que el año que viene estos resultados mejores y una medida puesta en marcha como la de cobrar las bolsas de plástico en los establecimientos también tenga repercusión. Hay que apostar por las empresas ecológicas.  Es tan fácil como apostar por las bolsas de plástico biodegradables y compostables, idóneas para el comercio por su resistencia, flexibilidad y comodidad. Y sobre todo por no contaminar. Es la idea que ofrece Bioplásticos Genil. “En todas nuestras bolsas de plástico biodegradables para farmacia y comercio aparecen claramente impresos, según las exigencias de la norma, los logotipos que la identifiquen como fabricada con materiales biodegradables compostables, los logos de la entidad certificadora que ha auditado el material del fabricante de la bolsa de plástico como material biodegradable compostable y el número de certificado del fabricante”, explican. Y esa es la fórmula.

Los carburantes

Otro problema es de los carburantes. España gastó 37.340 millones de euros en importar hidrocarburos, según datos del Ministerio de Economía. Un 30% más que un año antes. El incremento del gasto tuvo un impacto directo en el déficit energético -por encima de 20.000 millones de euros-. Y también en el conjunto de la balanza comercial, que cerró con un desajuste de 24.734 millones de euros, un 31% más. Así, asociaciones , casi 26 compañías industriales, 11% de la demanda eléctrica peninsular-; la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos ASCER -95% de la producción del sector- o el Foro Industrial del Gas, que supone el 60% del consumo de gas en España, han trasladado al nuevo Gobierno, como ya hicieron con el anterior, su inquietud por la situación.

Y mientras, el Ministerio de Transición Ecológica elabora la norma que debe guiar la transición energética –Ley de Cambio Climático y Energía-, el país se comporta como si los compromisos que ha asumido con la UE en control de emisiones, impulso a las renovables y descarbonización progresiva de la economía, ya estuvieran conseguidos.

Se ha comprobado que el aumento en la emisión de gases se debió a la mayor utilización de carbón en la generación eléctrica en un año que, además fue muy seco. Todo un contraste con la evolución de las energías renovables en la última década. ¿Qué pasará ahora?