Mobiliario para un laboratorio

Hablar de mobiliario y decoración se asocia a las viviendas, locales u oficinas. Es lo más común, puesto que al menos la casa la tenemos la mayoría. Pero mobiliario hace falta en todas partes; si está bien o mal decorado es otra cuestión, pero el mobiliario es indispensable. En esta ocasión queremos hablar de los laboratorios y la importancia que tiene en ellos contar con un buen mobiliario y que la instalación se encuentre bien equipada. Se trata de proyectos complejos que hacen necesaria una mayor atención.

La elección del mobiliario y los equipos necesarios en un laboratorio va a repercutir de forma directa en la seguridad del espacio, la comodidad de los empleados que en él trabajan y la productividad de los mismos. Por lo que vamos a tratar de proporcionar una guía con los aspectos a tener en cuenta en el momento de hacer la elección de los elementos adecuados que satisfagan por completo las necesidades particulares del laboratorio.

Cabe señalar que el mobiliario de un laboratorio se convierte en uno de los pilares sobre los que se construye un buen entorno científico, técnico o educativo. No solo sostiene los equipos y el material, sino que condiciona la seguridad, la eficiencia operativa y la calidad del trabajo diario, por lo que la elección se tiene que hacer con base en unos criterios técnicos y funciones concretas. Un mobiliario de laboratorio bien planificado va a influir de forma directa en la productividad. En un espacio bien organizado, los procesos fluyen, se reduce el error y se minimizan los riesgos.

Todo esto se traduce en mejores resultados y un entorno de trabajo más seguro. Apostar por una solución adecuada desde el primer momento optimiza la inversión a medio y largo plazo, por lo que adquirir un mobiliario pensado para la actividad que se desempeña evita reformas, adaptaciones improvisadas y costes derivados.

Lo que entendemos por mobiliario de laboratorio

El término mobiliario de laboratorio engloba todo el conjunto de elementos que han sido diseñados de forma específica para realizar actividades científicas, analíticas, educativas o industriales, como hemos podido conocer en Danvimet Fabricaciones Metálicas, empresa de referencia en el sector de la fabricación, montaje e instalación de mobiliario metálico para laboratorios, centros de investigación, hospitales, etc.

El mobiliario de laboratorio es un equipamiento técnico que tiene que cumplir con una serie de requisitos muy diferentes de los del mobiliario convencional. No se trata únicamente de mesas y armarios; se incluyen bancadas, encimeras técnicas, sistemas de almacenamiento, estructuras portantes y soluciones integradas que hacen posible que se pueda trabajar con seguridad, orden y eficiencia.

Un buen mobiliario de laboratorio es aquel que cumple su función principal: garantizar un soporte estable, seguro y duradero en los procesos que se desarrollan en el laboratorio. Su alcance va más allá del soporte físico, ya que, por un lado, contribuye a la protección del usuario, reduciendo la exposición a agentes químicos, biológicos o físicos, y por otro, facilita la organización de materiales, reactivos y equipos. Aspectos esenciales a la hora de mantener la trazabilidad y el control de los procesos que se realizan. Además de ser determinante en la optimización del espacio, haciendo posible que se aproveche al máximo cada metro cuadrado sin que la movilidad y la seguridad se vean comprometidas.

A la hora de elegir el mobiliario de un laboratorio, hay que tener presente la normativa y los estándares de seguridad necesarios. La elección de este tipo de mobiliario se encuentra estrechamente ligada al cumplimiento de la normativa, ya que existen directrices de seguridad, calidad y buenas prácticas que condicionan los materiales a utilizar, el diseño adecuado y la configuración de cada mueble.

Dentro de este contexto, resulta imprescindible tener presentes aspectos tales como la resistencia a la química, la facilidad de limpieza, la estabilidad de la estructura y la compatibilidad con la normativa de prevención de riesgos. Es fundamental que el mobiliario elegido cumpla con estos requisitos, ya que protege a las personas que lo utilizan y facilita las auditorías, la obtención de certificaciones y los controles de calidad que se pasan.

El mobiliario de laboratorio se clasifica en función de su uso, ya que cada laboratorio desarrolla una actividad concreta. Adaptar el mobiliario al uso que se le va a dar es fundamental para garantizar su funcionalidad. Podemos encontrar mobiliario de laboratorio para entornos analíticos, donde debe priorizarse la resistencia química. Mobiliario para entornos educativos en los que la función es doble: facilitar el aprendizaje y garantizar la seguridad. El mobiliario de laboratorio para investigación se caracteriza por su dinamismo y evolución, por lo que tiene que ser modular y flexible. Por último, el mobiliario de laboratorio para el control de calidad debe favorecer los procesos repetitivos, ordenados y bien definidos. La durabilidad y la fácil limpieza tienen aquí mayor relevancia.

Definir las necesidades de mobiliario de un laboratorio

Este aspecto es fundamental para elegir el mobiliario adecuado. La disposición del laboratorio tiene que ser funcional y segura. Para hacerlo posible, hay que tener en cuenta tres puntos fundamentales en el momento de elegir el mobiliario: el espacio disponible, los desplazamientos alrededor de las instalaciones y las necesidades futuras del laboratorio.

Para empezar, hay que medir la superficie disponible en el suelo y proceder a identificar las zonas de trabajo. Estas se pueden definir mediante las actividades realizadas, los equipos utilizados o los riesgos que presentan. Elaborar un plano detallado proporciona una idea más precisa del tamaño que debe tener el mobiliario a adquirir.

Pasamos a la planificación de la circulación, esto es, los desplazamientos que se realizan alrededor de los laboratorios que tienen que ser fluidos y seguros. Es indispensable que se deje espacio suficiente para que los empleados puedan trasladar los equipos con facilidad y se tengan en cuenta los riesgos de los laboratorios, como los incendios y las explosiones.

Por último, llegamos a la creación de un espacio modular. Un mobiliario de laboratorio flexible supone una inversión rentable y optimizada, al permitir que la disposición del laboratorio se adapte a las necesidades y actividades que realizan los empleados cuando cambian en el tiempo. La flexibilidad es esencial a la hora de optimizar el espacio y hacerlo más funcional.

Una vez se ha definido el espacio y se tiene claro todo lo que hay que adquirir para amueblar el laboratorio, toca hacer la elección adecuada. En un laboratorio, a la mesa se la denomina poyata y todo gira en torno a ella. También se equipa con otro mobiliario y cada uno de los elementos tiene su propia función.

Las poyatas se fabrican en tres tipos de materiales adecuados cada uno para un uso: laminado, más económico y para laboratorios que no utilizan sustancias agresivas; vidrio esmaltado, fácil de limpiar, descontaminar y esterilizar, utilizada en laboratorios de bacteriología, biología molecular o bioquímica; y gres, con una excelente resistencia química y mecánica, utilizada en laboratorios de ciencias, educación y zonas donde se utilicen reactivos químicos, productos biológicos, etc.

Los armarios de laboratorio ayudan a que la organización y la seguridad estén en orden. Los estantes ajustables ayudan a que almacenar material de diferentes tamaños sea más fácil y las puertas con llave evitan robos y accesos no autorizados.

Colocar unidades de almacenamiento de laboratorio bajo las mesas en las que se trabaja permite aprovechar al máximo el espacio. Para optimizar el flujo de trabajo, las unidades con ruedas giratorias capaces de soportar cargas pesadas y con un tirador transversal facilitan el acceso a los equipos y el material cuando es necesario.

En cuanto a los asientos de laboratorio, los empleados necesitan asientos cómodos debido a que pasan mucho tiempo en ese entorno. Las sillas y las banquetas ergonómicas favorecen la buena postura y reducen el riesgo de que se produzcan dolor de espalda, fatiga y lesiones. Los asientos de laboratorio tienen que cumplir unos requisitos que garanticen la seguridad y la comodidad de sus usuarios.

No puede faltar en un laboratorio una pizarra blanca. Herramienta versátil que se utiliza en diversas áreas con un propósito principal como la escritura, aunque también se utiliza para proyectar documentos, imágenes o videos.

Equipar un laboratorio no termina con la instalación del mobiliario básico. Los accesorios forman parte del proceso y su elección debe basarse en la calidad para garantizar la seguridad de los espacios y mejorar la ergonomía de los puestos de trabajo, además de facilitar el almacenaje de los productos y equipos necesarios.

Cada laboratorio y usuario es único, por lo que al adquirir el mobiliario hay que adaptarse a las necesidades concretas de cada caso, proporcionando comodidad, seguridad y resistencia. Las opciones de mobiliario se tienen que adaptar a las necesidades concretas de cada actividad, con la finalidad de garantizar que la seguridad sea óptima, teniendo en cuenta el material, el diseño y la legislación, ya que tiene que cumplir con la normativa de seguridad.

La ergonomía es indispensable para la seguridad, la productividad y el bienestar de los empleados, por lo que las sillas y las mesas deben ser ajustables y la luz debe ser adecuada. Adaptarse a los usuarios es fundamental, por lo que la elección del mobiliario de un laboratorio requiere tiempo y dedicación para ser acertada.

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Más comentados
Siguenos
Nuestra galeria
Scroll al inicio