Llega el buen tiempo y con ello vamos a utilizar más la terraza o el jardín. Debes saber que estos muebles deben estar tapizados con tejidos para exteriores, pues de lo contrario, te arriesgas a encontrarlos estropeados cuando los vayas a utilizar. Este es un tema, al que no prestamos atención y, sin embargo, tiene su importancia.
Silvia, cuando se trasladó a su nueva casa se quedó maravillada. Al fin tenía un piso con una terraza amplia para disfrutar del verano. La preparó al detalle, desplegando sobre ella toda su creatividad. Esa habilidad que tiene para el reciclaje y para darle una utilidad diferente a los elementos decorativos. Esa facultad que tanto sorprende a los que la conocemos.
En el horizonte próximo se presentaba la verbena de San Juan. Una fiesta que en Barcelona se tiende a festejar en las casas, invitando a los amigos. Era el momento idóneo para inaugurar la terraza. Para presentarla en sociedad.
Y Silvia compró para la ocasión una mesa de madera verde y unas sillas, que parecían sacadas de una taberna. Es probable que las comprara de un bar que estaba a punto de cerrar, o que iba a cambiar el mobiliario. Colocó la mesa a pocos metros de la puerta. Era el lugar indicado para cenar.
Habilitó un espacio chill out al fondo de la terraza. Un baúl de tablas de madera que servía de mesa y a la vez de espacio de almacenamiento. Y alrededor del baúl, esos pufs forrados con piel de cabra y pedrería que compró aquellas vacaciones que pasó en Marrakech.
Todo muy aparente. Muy ecléctico. Ha pasado un año, y la terraza está en decadencia. La madera de la mesa astillada. El color verde, descolorido. El baúl se va rompiendo por partes, y los pufs han terminado rajados. El material de los muebles de exterior, incluido el tapizado, es más importante que la decoración.
Revisar la terraza antes de usarla.
En invierno a penas salimos a la terraza. El tiempo no invita a hacerlo. Esto hace que la tengamos un poco descuidada. Las zonas de exterior requieren su mantenimiento. Y no me refiero a barrer el suelo, o regar las plantas, en caso de que las tengamos. Si nos hemos desentendido de la terraza todo ese tiempo, el primer fin de semana de primavera es el momento de darle una vuelta. De dejarlo todo preparado para disfrutar la terraza en verano. Estas son algunas acciones que debes, o deberíamos, hacer:
- Limpieza a fondo del suelo y superficies. Después del invierno, es habitual que se acumule suciedad, polvo y manchas. Conviene hacer una limpieza profunda del suelo, barandillas, paredes y rincones antes de empezar la temporada.
- Revisión y limpieza del mobiliario exterior. Las sillas, mesas, tumbonas o sofás pueden haberse deteriorado con el frío y la humedad. Es buen momento para limpiarlos, ajustar tornillos y comprobar si necesitan alguna reparación.
- Tratamiento de suelos de madera o tarima. Si la terraza tiene suelo de madera, es importante aplicar aceites protectores para nutrir el piso y protegerlo del sol y la humedad.
- Puesta a punto de plantas y jardineras. La primavera es clave para podar, trasplantar y renovar plantas. También conviene revisar el sistema de riego y añadir abono para favorecer el crecimiento.
- Revisión del drenaje y desagües Es fundamental comprobar que los desagües y canalones de la terraza no han quedado obstruidos, para evitar acumulaciones de agua en caso de que llueva.
- Instalación o revisión de toldos y sombrillas. La sombra en la terraza es importante. Antes de que apriete el sol, hay que comprobar que los sistemas de sombra funcionan y que están en buen estado.
- Decoración textil. Cambiar cojines, alfombras de exterior o elementos decorativos ayuda a dar un aire nuevo y más acogedor a la terraza.
- Control de plagas. Con la llegada del buen tiempo aparecen los insectos. Es recomendable aplicar soluciones preventivas, tipo insecticida, para evitar molestias en verano.
Los materiales que se utilizaban antes.
Los que venimos del sur, sabemos lo intensa que era la vida que se hacía en los patios de las casas desde que empezaba la primavera hasta que llegaba el invierno. Las mujeres sentadas haciendo costura, los niños jugando, las noches a la fresca.
Para llevar este estilo de vida, el mobiliario debía ser resístete. Uno de los muebles fijos eran las sillas de madera con asiento de enea. Unas sillas, que recuerdan a las que se utilizan en los tablaos flamencos. Se pintaban con pintura acrílica de colores. Pintura roja, verde, marrón. Con un tono brillante. La madera quedaba sellada, de tal manera que no se veía afectada por el sol, ni por la lluvia.
La enea del asiento eran tiras de junco secas al sol y trenzadas a mano, que recorrían todo el asiento desde la estructura de la silla hasta un punto central donde convergían. Reparadas, cuando se estropeaban, por el mismo carpintero que las había fabricado.
Otro mueble habitual, aunque menos frecuente, eran las butacas de ratán. Una especie de sillones de mimbre que se fabricaban con los tallos de una palmera trepadora cuyas fibras son flexibles y elásticas. Eran el trono de la abuela. Un mueble, de madera artesanal, que una vez terminado se barnizaba con aceite de linaza para que quedara rígido y soportara las inclemencias del tiempo.
Estos muebles clásicos convivieron durante algún tiempo con tumbonas y banquetas plegables fabricadas con una lona resistente armada sobre una estructura de acero galvanizado.
Todos estos muebles de exteriores requerían un mantenimiento. Las sillas se pintaban cada dos o tres años, y se llevaban al carpintero cuando el asiento comenzaba a desfondarse. La lona de las tumbonas se remataba con un cosido a mano, cuando la tela se destensaba o empezaba a descoserse.
No eran muebles tan vistosos como el mobiliario de exterior que se utiliza hoy en día, pero tenían su encanto. El problema es que requerían de un mantenimiento doméstico habitual que en la actualidad, por la falta de tiempo, quizás no estaríamos dispuestos a realizar.
Nuevas opciones de mobiliario.
Frente a esos muebles antiguos, hoy en las terrazas y jardines nos inclinamos más por crear espacios fijos, que como nos presenta la revista El Mueble, están inspirados en composiciones que utilizan espacios de restauración, de ocio, hoteles y spas, donde nos sentimos cómodos.
La decoración depende de la superficie que tengamos disponible y de la utilidad que queramos darle al rincón amueblado. Una solución todoterreno, que se adapta a cualquier terraza, es colocar una mesa redonda con unas pocas sillas alrededor que es idónea para salir a desayunar o tomarse un aperitivo. Es como reproducir el rincón de la terraza de una cafetería, pero para uso propio.
Los espacios chill out, con una mesita baja en medio, rodeada de sofás de exterior es especial para pasar relajadas veladas con los amigos. Ideal para esas jornadas veraniegas que comienzan cuando cae la tarde y que se extienden hasta altas horas de la noche. Una opción que de un tiempo a esta parte, ha cogido protagonismo.
Los comedores de jardín son una tendencia en alza. Para esta propuesta, el eje central es una gran mesa de madera, rodeada de sillas, muchas veces plegables, que nos permiten salir a la terraza a comer o cenar cuando aprieta el calor.
El estilo ibicenco es otra propuesta que gana popularidad. Aquí encontramos las camas de exterior y las tumbonas, perfectas pare relajarse viendo el atardecer, refrescándose con un coctel o un combinado cargado con hielo.
El material del mobiliario de exterior.
Un asunto importante a la hora de amueblar nuestra terraza o jardín es escoger bien el material de los muebles. El suplemento de decoración de la revista Hola dedica un artículo a tratar el tema.
En su opinión, el material más elegante y uno de los más resistentes, es la madera para exteriores. Con un tratamiento especial para protegerla de la humedad y del sol. Aquí es importante escoger bien el tipo de madera. La madera de los muebles de interior no nos sirve para los espacios exteriores. Las maderas más adecuadas para el jardín y la terraza son la teca, el cedro y la acacia.
En cuanto a estructuras metálicas, un material que ha cogido fuerza es el aluminio. Se está utilizando en la estructura de sillas, mesas, hamacas o muebles de servicio o almacenamiento. Es un metal que no se oxida y que, por tanto, no necesita un tratamiento especial para colocarlo en una zona exterior de la casa. Por otro lado, pesa menos que la forja, que aunque más elegante, es más difícil de trabajar.
Un material que se ha vuelto tendencia es el ratán sintético o polirratán. Un material con el que se fabrican muebles de inspiración vintage, inspirados en los muebles antiguos de mimbre o de ratán, pero que están fabricados con polietileno de alta densidad. Un material duradero y resistente a los rayos del sol.
El sombreado.
Una tarea que no debemos descuidar es dar sombra a la terraza. En especial, a ese rincón que hemos amueblado y donde queremos hacer vida.
La sombra nos va a permitir estar más cómodos, pero también va a proteger los muebles de exterior, que como venimos viendo a lo largo de todo el artículo, es crucial resguardarlos, aunque fabricados con material para exteriores.
Aquí tenemos varias opciones. Debemos escoger la más adecuada. La solución más habitual son los toldos. Se suelen instalar pegados a la pared de la terraza. En terrazas amplias, los toldos desplegables con brazos articulados, nos permite crear interesantes porches que podemos amueblar bajo su sombra. No es la opción más flexible. Ya que necesitas tener una pared cerca para colocarlo.
Los parasoles son otra opción que ha cogido fuerza. Se trata de grandes sombrillas, muchas veces plegables, que dan sombra a una zona amplia. Se utilizan mucho en la hostería, y desde hace unos años se están empleando bastante en los hogares. Tienen la ventaja de que podemos colocarlos en cualquier sitio. No es necesario que el área a proteger esté pegada a una pared. Muchos de estos parasoles son desmontables. Por lo que los podemos retirar y guardar cuando no los utilicemos.
El periódico El Independiente opina que la solución más elegante no son ni los parasoles ni los toldos tradicionales, sino los conocidos como toldos velas. Son unas sábanas de lona rectangulares o triangulares, tensadas por unos cables que se atan a unas argollas clavadas en la pared y que los puedes colocar a la altura y con la inclinación deseada, dando sombra y refrescando grandes espacios.
Incluso, para aquellas terrazas donde no tenemos tres o cuatro puntos de enclave, siempre se pueden colocar algún poste de aluminio para fijar el toldo vela.
Estos toldos quizás sean la solución más flexible y una de las más interesantes, por el efecto estético que crea.
La tapicería.
Volvamos al tema que ha inspirado el artículo. No nos hemos olvidado de él. Para que nuestros muebles de exterior nos duren debemos tapizarlos adecuadamente. Sobre todo los asientos y las zonas más sensibles.
En este sentido, los especialistas de Curtidos y Tapicerías Pérez Burgos e Hijos, una tienda mayorista de materiales de tapicería con sede en Talavera de la Reina y que gracias a su página web se han convertido en un referente en internet para el sector, nos recomienda el uso de nuevas telas especiales como Niu y Waikiki.
Son tejidos sintéticos, de materiales parecidos al poliéster, tratados de forma especial para funcionar en exteriores. Son ignífugos, resistentes a los rayos UV, repelen los líquidos y no absorben las manchas.
Son telas diseñadas para durar. Para aguantar años a la intemperie, aunque no estemos utilizando los muebles. Su mantenimiento es sencillo. Basta con limpiarlas de vez en cuando con un trapo húmedo con agua y un poco de jabón.
Tener una terraza grande en casa es uno de nuestros mayores orgullos. Es una lástima que se eche a perder por no cuidar bien el mobiliario.






