Cuando encendemos la televisión, la radio o abrimos un enlace web de algún medio de comunicación, parece como si el mundo estuviera a punto de estallar (y no solo en el plano más bélico, en el que sí que parece más cierta esta sensación), sino en el económico. Parece que todo son malas previsiones, malos augurios. Pero lo cierto es que no siempre hay que mirar el vaso medio vacío. Creemos que hay ocasiones en las que es necesario cambiar la perspectiva. Es verdad que muchos de los datos que rodean a la economía española son mejorables, no lo vamos a negar en absoluto. Pero tampoco somos el auténtico desastre que muchos pintan. De hecho, no es así ni mucho menos.
Uno de los ejemplos más evidentes de lo que venimos hablando es la industria española. La sensación general que se tiene es la de que ha perdido fuerza, que ha dejado de ser un sector importante para el conjunto de la economía española. Es lo que se lleva vendiendo años, quizá por el hecho de que es más llamativa una noticia en la que se dice que tal fábrica va a cerrar y va a dejar a cientos de personas en la calle que otra que dice que hay nuevas industrias que están generando puestos de trabajo o que alguna de las industrias que ya existe ha evolucionado de una manera exponencial de un tiempo a esta parte. Porque estas cosas ocurren. Vaya que si ocurren.
Si no fuera así, la noticia que os vamos a enlazar en este párrafo no existiría ni por asomo. Estamos hablando de una información publicada en la siempre fiable página web de Forbes. En ella, se dan datos tan importantes como el que viene a decir que la industria española aporta nada más y nada menos que el 16% del Producto Interior Bruto. Además, la industria sostiene el 70% de las exportaciones que emite nuestro país y genera un total de 3 millones de empleos. Como veis, se trata de cifras que llaman muchísimo la atención y que ponen a la industria de nuestro país en el lugar que de verdad se merece.
Y es que muchas veces no valoramos lo que tenemos. Cometemos el error de compararnos con quien no debemos. Países como Alemania, Japón o Estados Unidos tienen una industria que es mucho más potente que la española, sí, pero es que eso es habitual por muchas razones: tienen una cantidad mayor de habitantes, tienen una mayor tradición en lo que se refiere a la apuesta por la industria y también tienen presupuestos más grandes para poder invertir en esto. Es importante saber cuáles son nuestras aspiraciones reales y no tratar de competir con alguien que todavía se encuentra muy lejos. Y lo cierto es que la industria española sí se encuentra bien posicionada en comparación con otros países similares de la Unión Europea. Eso es lo que de verdad cuenta.
De hecho, en la página web especializada Industry Talks, se decía que la industria española en el año 2024 se encontraba entre la recuperación y la transformación estructural. Se dice que este sector ha experimentado una recuperación robusta tras la pandemia, pero que es verdad que existen contrastes… como en todos los sectores de actividad. Encontrarse en estas condiciones en un momento como en el que nos encontramos no es estar en una mala posición y creemos que la sensación que se vende a nivel general, sobre todo por parte de los medios de comunicación, es otra totalmente diferente. Y esto es un peligro, para qué nos vamos a engañar.
Pero para que la industria funcione, deben tenerse en cuenta un montón de aspectos ligados al día a día en el trabajo. La producción tiene que ser de calidad, efectiva y eficiente. Y se tiene que contar con todos los medios necesarios para conseguir el objetivo que cada empresa tenga en mente en cada ejercicio económico. Ni que decir tiene que, de otro modo, sería completamente imposible que esto fuera así. Si en una fábrica de vehículos no hubiera las máquinas ni la tecnología que son necesarias para este trabajo, ¿cómo podríamos conseguir que la actividad fuera rentable y que los clientes confiaran en nosotros?
¿Y si la cadena de producción no estuviera perfectamente diseñada? Seguramente, nos encontraríamos en una situación similar. Diseñar tanto las tareas que debe hacer cada operario como encargarse de que el espacio de trabajo sea el idóneo y que reúna las características necesarias para ello es algo que repercutiría de manera muy negativa en la producción y no cabe la menor duda de que es necesario ponerse a trabajar en el hecho de que así sea para garantizar que una fábrica funcione en condiciones. De lo contrario, está claro que habrá muchos más riesgos tanto para la persona que se encuentra trabajando como para la fábrica en tanto en cuanto a los objetivos de rendimiento que persigue.
Una de las necesidades básicas que tienen las fábricas de nuestro país para conseguir mantener o incluso aumentar su productividad tiene que ver con aspectos ligados a la limpieza. Cuando el entorno de un puesto de trabajo está limpio, es mucho más fácil que el trabajador no solo tenga menos problemas y riesgos a la hora de desarrollar su actividad, sino también de estar más motivado y ser más productivo. También habrá menos problemas con la maquinaria puesto que la limpieza es fundamental para que se mantengan operativas y su mantenimiento sea el adecuado. Los profesionales de Tecnocepillo, que se encuentran especializados en los cepillos técnicos industriales para limpieza con diversas aplicaciones y que cuentan con década y media de experiencia en esta materia, nos han indicado que las empresas españolas se han puesto las pilas en esta materia y que cada vez son más las que apuestan por garantizar la limpieza de sus instalaciones con el fin de mejorar su productividad.
Revisar continuamente los procesos para introducir mejoras
Todos los procesos industriales que se siguen son claves para que los objetos que se producen salgan al mercado con el menor coste y la mayor rapidez posible. Pero, para eso, lo que tenemos que hacer es revisar de manera continua cómo está funcionando cada uno de los pasos que forman parte de esos procesos. Desde luego, está claro que todo lo que tenga que ver con el perfeccionamiento de cada proceso va a repercutir de manera positiva en lo que guarde relación con la eficiencia de las empresas. Revisar esos procesos puede hacer que nos demos cuenta de que es necesario apostar por maquinaria nueva, por poner solamente un ejemplo.
También puede traer mejoras en todo lo que respecta a los procesos de limpieza o a los productos que se usan para llevar a cabo las labores de higiene de los distintos puestos de trabajo. Una fábrica es un lugar en el que la suciedad se puede acumular de una manera muy sencilla y muy rápida, así que es imprescindible que tengamos en cuenta que todos los esfuerzos que hagamos en potenciar la higiene van a repercutir de manera positiva en aquellos procesos de los que se componga una línea de producción en una empresa industrial. Como os hemos comentado, las empresas de nuestro país se han dado cuenta de que tenían en el pasado margen de mejora en este campo y han tirado para delante en lo que respecta a la incorporación de cambios que han permitido sacar para delante los índices de productividad.
Uno de los secretos que maneja la industria española de la actualidad es que cada día son más controles de calidad y las revisiones que se realizan en torno a los procesos de los que se compone. Hay gente especializada en cada fábrica en este tipo de cosas y que se encarga de estar al tanto de cómo funciona su competencia para ponerse a su altura, o que sabe cómo operan fábricas que tecnológicamente se encuentran más avanzadas, aunque se sitúen en otros países. Desde luego, esto es básico y permite que todos en el sector sigan mejorando con el fin de ofrecer un mejor producto a un consumidor que es más exigente que nunca pero que es el principal beneficiado de que todo esto sea así.
Precisamente eso último es lo que nunca podemos perder de vista: el consumidor. Es lo que hace que toda esta cadena de la que hemos venido hablando tenga sentido y funcione. A fin de cuentas, el mejor examen que se va a realizar a cada fábrica va a ser el grado de aceptación que tengan los productos que vayan sacando al mercado. Si esos productos son bien recibidos (por cualquiera de las cosas que les rodean), los procesos se van a mantener estables. En caso de que la situación sea al contrario, o bien desaparecerán del mercado o bien habrá que hacer transformaciones en todo lo que se encuentre ligado a su elaboración.






