España y nuestra pasión por los gimnasios

14 junio, 2019
España y nuestra pasión por los gimnasios

Comenzamos por un chiste que se hacía en España hace unos cuantos años. “Voy a poner un bar que se llame el Gimnasio. Así todo el mundo podrá decir que va al gimnasio”. ¿Qué te parece? Es un chascarrillo de hace años pero que ahora no tendría vigencia, ya que los españoles nos hemos aficionado a eso de ir a los gimnasios. Es como siempre uno de los primeros propósitos de comienzos de año. Apuntarme al gimnasio. Luego había otro chiste que decía “me ha apuntado al gimnasio, ahora solo me falta ir”.

¿De dónde viene? Pues la verdad es que suele ser por estar guapos. En estos tiempos se lleva mucho eso de cuerpo sano en mente sana. Y ahora en España todos queremos estar bien. Solo hay que ver en un gimnasio cuando ves gente de todo tipo de edad. Los mayores se quieren mover porque es perfecto para la salud, los de mediana edad quieren mantenerse en forma, mientras que los más jóvenes quieren lucir cuerpazo.

Las cifras colocan a España en el Top-5 europeo de número de abonados a gimnasios, el cual ha crecido en el último año en un 2,4%. Alemania, país líder europeo, dobla la cifra española con más de 10 millones de personas apuntadas. Así que los datos confirman esta pasión que hay en España en los últimos años por apuntarse a un gimnasio, y sobre todo, ir.

La subida del IVA, que pasó del 8% al 21% en 2012, también tuvo mucho que ver, puesto que los empresarios decidieron mayoritariamente asumir el impacto de la medida y no repercutirlo en los clientes.

El negocio de los gimnasios

Pero lo de apuntarse al gimnasio no es solo algo que afecte a nuestro cuerpo. También sirve para crear empleo y generar riqueza. Las cifras de facturación durante el último año también crecieron. Un total de 2.171 millones de euros, cifra que sube en un 1,92% más respecto al ejercicio anterior, donde se ingresaron 2.130 millones.  Bien es cierto que una de las causas de este incremento es el aumento de las franquicias de gimnasios «low cost». El bajo precio ofertado, te puedes apuntar al gimnasio por poco más de 20 euros, ha sido un reclamo para el público, sobre todo en tiempos de crisis.

Esta fórmula ha servido como solución para paliar la subida del IVA del 8 al 21% aplicada en 2013 a los gimnasios. Desde ese año hasta la actualidad, se han creado más del doble. Un informe realizado por la consultora Valgo afirma que son ya 246 los centros «low cost» en nuestro país, cuando en 2013 había 117.

Evolución de los gimnasios

Y todo esto provoca que los gimnasios tengan que reinventarse. Y lo hacen metiendo nuevas técnicas y tecnología para que sean más atractivos. Una de ellas es la que nos comentan desde la empresa GestiGym. Una empresa dedicada a la venta, instalación y configuración de control de acceso para gimnasios con gran experiencia en su sector y un equipo profesional altamente cualificado. Con este sistema se consigue tener un control mucho más adecuado para entrar. gimnasios definitivo con el que llevar el control y la gestión de diferentes instalaciones Este sistema para entrar viene muy bien para las instalaciones deportivas como gimnasios, centros de pilates, escuelas de danza, piscinas, etc

También la tecnología ha llegado a los gimnasios. La cinta de correr está presente en todos los gimnasios. Ahora mismo está triunfando una cinta curva. Es como si fueras corriendo por una montaña. Son ideales para hacer trabajos intermitentes y de alta intensidad. Estas máquinas se pueden usar para todos los deportes. Incluso en el gimnasio en un gimnasio italiano ya instalaron una cinta de estas características, sin motor, impulsada por la misma persona que la usa.

En los gimnasios también te puedes encontrar escaladoras, que permiten trabajar piernas y brazos. Además, para llevar un mejor control de la actividad física, marca cuánto ha escalado cada atleta y a qué velocidad. Se usa para mejorar el estado físico y mental porque te permite competir contigo mismo. Escalar es un entrenamiento muy exigente y sirve como preparación física general.