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Asepsia en el odontólogo

Todo lo relacionado con el sector sanitario, debe cumplir una serie de protocolos dirigidos a mantener una limpieza y desinfección, absoluta. El mantenimiento y limpieza exhaustivos de todos y cada uno de los elementos que se utilizan, así como las superficies sobre las que se trabaja, es de vital importancia, sobre todo en zonas donde la exposición de los pacientes, puede entrañar riesgos de infección.

Uno de esos lugares, es la consulta del dentista. En estas consultas en particular, la frecuencia de pacientes con problemas y patologías de diferente índole y gravedad, es muy numerosa. Razón por la cual es indispensable mantener una buena asepsia. Para hablar de estos aspectos de la higienización de los materiales sanitarios que se utilizan en las mismas, hemos consultado a los profesionales de Espai Dental OLVE, odontólogos muy rigurosos en lo que a asepsia se refiere.

Aunque una gran mayoría estará ya familiarizada con esta palabra, no esta de más, explicar para quienes no lo estén, cual es su significado. Por tanto, debemos decir que se conoce como asepsia, al conjunto de procedimientos y técnicas que se dirigen a lograr obtener la ausencia de microorganismos. Es decir, para minimizar el riesgo de infecciones o enfermedades causadas por los gérmenes, bacterias, virus y hongos, se recurren a protocolos de asepsia. Estos procedimientos, abarcan desde el correcto y efectivo lavado de manos hasta la esterilización de las superficies o materiales que están en contacto con los microorganismos.

Dentro de la asepsia, se pueden definir dos tipos: médica y quirúrgica.

La primera, se dirige a eliminar los patógenos que puedan originar reinfecciones en el paciente, tras haber sido eliminadas. Se relaciona con métodos de aislamiento que se llevan a cabo mediante acciones como la aplicación de soluciones desinfectantes, lavado de manos, antes y después de atender al paciente, uso de guantes y mascarilla desechable. Utilizar pijama o bata adecuados y desechar los residuos al lugar habilitado.

En lo que respecta a la asepsia quirúrgica, su objetivo es evitar la entrada de patógenos durante el procedimiento invasivo. Este tipo de asepsia, se relaciona con la esterilización, para lo cual, el personal que intervenga, deberá estar correctamente aseado, no llevar elementos que puedan desprenderse y cubrirse con la ropa y material adecuados.

Igualmente, todo el material que vaya a ser utilizado, debe haberse esterilizado de la forma adecuada antes de su uso. El lugar donde se vaya a llevar a cabo la intervención, debe estar totalmente preparado y dispuesto con lo necesario. Posteriormente, debe retirarse todo el material desechable y el personal debe lavarse.

Para evitar la temida contaminación cruzada, uno de los riesgos que puede poner en peligro la salud de pacientes o personal sanitario, es imprescindible, seguir un protocolo de desinfección y limpieza, especifico y general. De este modo, se elimina cualquier riesgo asociado a infecciones relacionadas con la propia asistencia sanitaria.

Principalmente, los procedimientos se aplican a la esterilización del material, donde hay que hacer más hincapié, pero sin descuidad las instalaciones y el equipamiento.

Tipos de material de la clínica dental y su protocolo

Dentro de una clínica dental, debe existir espacio suficiente para poder diferenciar los espacios destinados al lavado, desinfección y esterilización de los materiales que se utilizan en un gabinete.

Los materiales se clasifican en tres grandes grupos, en función de las zonas en las que se utilicen. De este modo, encontramos:

  • Material crítico, que debe esterilizarse obligatoriamente dentro de cualquier protocolo de limpieza y desinfección en una clínica dental. Este material presenta un alto riesgo de infección por se el que penetra en los tejidos blandos o duros, existentes en la cavidad oral. Instrumental quirúrgico o punzante como el que se utiliza para la cirugía, endodoncia o las periodoncias, por citar algunos ejemplos, deben ser debida y adecuadamente esterilizados tras cada uso.
  • Material semicrítico, que también debe esterilizarse rigurosamente, debido a que entran en contacto directo con saliva, sangre y otros fluidos sin penetrar en los tejidos. En este campo encontramos espejos o espátulas, por ejemplo. Estos, son susceptibles de entrar en contacto con virus o bacterias que deben eliminarse mediante un protocolo de esterilización.
  • Material no crítico, como los instrumentos o equipos que cuentan con un riesgo de contaminación bajo, por lo que precisan una desinfección, pero no esterilización. El peligro de contaminación nace de la posibilidad de que entren en contacto con las manos del personal sanitario o el mismo paciente, mientras se realiza el tratamiento. Dentro de este grupo, encontramos el sillón, los rayos X o la lámpara.

La diferencia entre desinfección y esterilización, estriba en que la segunda, elimina todas las formas de vida microbianas que puedan encontrarse en el material. Hasta los microorganismos más resistentes, son eliminados mediante este método. Se trata de un proceso cuyo resultado es absoluto: material estéril o no estéril, sin medias tintas. Por ello es el procedimiento utilizado en la limpieza de los materiales críticos o semicríticos.

En tanto que la desinfección, hace referencia a los procesos mediante los cuales se eliminan microorganismos patógenos y no patógenos, disminuyendo el riesgo de una posible infección pero sin ser un procedimiento absoluto.

Niveles de desinfección existentes en sanidad

Dentro del espectro sanitario, en lo que a desinfección se refiere, podemos distinguir diferentes niveles, a razón de lo que se pretenda eliminar y la zona en donde se vaya a realizar la desinfección.

Siendo así, empezamos por una desinfección de nivel bajo. Mediante este procedimiento, se eliminan algunos tipos de bacterias y hongos que se encuentran en forma vegetativa. Este protocolo, es ineficiente a la hora de eliminar virus, esporas resistentes y otro tipo de bacterias más fuertes. El material no crítico es el más susceptible de ser desinfectado acorde a este nivel de desinfección. Su aplicación puede llevarse a cabo con una aplicación de alcohol de setenta grados, compuestos fenólicos o soluciones de hipoclorito sódico al diez por cien.

En el siguiente estadio, encontramos el nivel de desinfección intermedio, por el cual se eliminan virus, bacterias y hongos, pero no esporas resistentes. Para lograr este nivel de desinfección se utilizan alcoholes con mayor graduación como el etílico o isopropílico.

Para el material más proclive a la infección, existe la desinfección de alto nivel. Este es sin duda, el proceso más completo para la eliminación microorganismos: bacterias, virus, hongos y algunas esporas resistentes, no pueden sobrevivir a este nivel de desinfección para el cual se utiliza glutaraldehído al dos por cien.

Cuando se pretende alcanzar un nivel de asepsia absoluto, necesario en caso de instrumental, se realiza en primer lugar un prelavado, enjuagando con agua el mismo. Así se arrastran los restos orgánicos y la sangre que pueda quedar en los mismos. Posteriormente, se sumerge el instrumental en una cubeta en la que se dispone una solución de detergente durante unos minutos (dos a cinco).

Una vez en la zona de limpieza, se sumerge todo el material dentro de la cubeta de ultrasonidos a cuarenta y cinco grados.

Tras este proceso, se enjuaga y seca con aire o papel, antes de proceder a colocar el instrumental por grupos en bolsas que cuentan con una tira de control químico interno. En la bolsa hay que especificar la fecha y el ciclo de esterilización, así como, la fecha de caducidad de la misma. Una vez hecho esto, se introducen los paquetes en el autoclave programando el ciclo de esterilización adecuado a la carga y en función de las instrucciones.

Finalizado el ciclo, hay que comprobar que todas las bolsas se encuentren en perfecto estado. En caso contrario, no se considerarán esterilizadas.

Dentro de la clínica dental, deben seguirse protocolos de limpieza y desinfección bien definidos en los que se tiene que indicar: como se organiza la actividad, el método y productos a emplear, los materiales que deben ser sometidos a dicho proceso, periodicidad, responsabilidades del personal, registro de la actividad y demás indicaciones y actuaciones a tener en cuenta.

La misma dirección de la clínica dental, será quien se encargue de nombrar a la persona responsable de todo lo concerniente a la esterilización. Así mismo, deberá someter el proceso a controles físicos, químicos y biológicos y llevar un registro de las fechas en las que se llevan a cabo.

Es fundamental ser riguroso en la llevanza de los protocolos de asepsia. Tanto la elección de la persona encargada a esos efectos, como el cumplimiento de los protocolos determinados, deben ser eficaces. Un fallo en el protocolo, puede derivar en un contagio a pacientes o personal. La gravedad de los contagios o infecciones que puedan producirse dentro de una clínica dental, dependerán del tipo de microorganismo y la salud de la propia persona. Independientemente de la gravedad que pueda revestir, hay que evitar ese tipo de fallos y cumplir siempre con los protocolos.

La higiene y desinfección dentro de un centro sanitario son aspectos cruciales para determinar el curso de un tratamiento. Si el material a utilizar o la zona donde se vaya a practicar el tratamiento, no se encuentran perfectamente asépticos, las posibilidades de sufrir algún tipo de contagio, aumentan.

 

 

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