Vive tu experiencia universitaria en la mejor residencia madrileña

24 octubre, 2016
Vive tu experiencia universitaria en la mejor residencia madrileña

Si eres estudiante y has tenido que marcharte a residir a una ciudad como Madrid quizá te suene algo de lo que voy a comentar en estas líneas. La experiencia universitaria es una de las más apasionantes de nuestras vidas. Es cuando nos topamos con nuevas amistades y nuevos objetivos que van a terminar conformándonos como personas. Aprovechar cada uno de los minutos de esta etapa es imprescindible para forjar nuestra felicidad.

Sin embargo, marcharnos a estudiar a otra ciudad (y más si se trata de la capital de España) trae algunos problemas. El de encontrar piso es uno de ellos. Probablemente os hayáis encontrado con que la calidad de los pisos de la ciudad es en su mayoría pésima, con una nula amplitud que nos obliga a estar arracimados en su interior. Por otro lado y a pesar de ello, los precios no son precisamente los más económicos.

Me di cuenta de todo ello cuando llegué a la ciudad hace cinco años para comenzar mis estudios en Periodismo y Ciencias Políticas. Anduve mirando una gran cantidad de pisos de los cuales no me convencía ni el exagerado precio que debería pagar por el alquiler ni las condiciones en las que se encontraban. Cansado de mirar y mirar pisos y de encontrarme siempre lo mismo, decidí cambiar de estrategia.

Pensé que quizá la mejor opción sería la de encontrar una buena residencia en vez de un piso. Había rechazado esta opción en primera instancia porque me daba la impresión de que por regla general una residencia era menos económica que un piso, pero me di cuenta de que no siempre esta regla se cumplía. Comencé a recabar datos y a visitar residencias para ver si por fin podía encontrar mi sitio en la ciudad.

Después de unos días realizando visitas,  terminé por decidirme en cuanto acudí a la residencia universitaria de la Institución del Divino Maestro. Me había informado previamente acerca de sus servicios en www.instituciondeldivinomaestro.es y la verdad es que tanto estos servicios como el precio al que se ofertaban me convencían sobremanera. Pregunté si quedaba libre alguna plaza para mí y me dijeron que por supuesto, que únicamente debería completar algunos trámites y estaría perfectamente admitido.

Así lo hice y al fin pude respirar tranquilo. Ya tenía alojamiento en Madrid y se trata de un alojamiento con unas dependencias amplias, muy diferentes a aquellos pisos pequeños, estrechos e incómodos por los que tan solo unos días antes me había interesado.

Gocé de una libertad increíble

Seguro que os preguntaréis por qué me marché a una residencia cuando éstas son, por regla general, más restrictivas y rectas en cuanto a los horarios. Pues bien, resulta que en la Institución del Divino Maestro nada es así. Su régimen, como se asegura en la propia página web, está basado sobre un sistema de “la libertad y la responsabilidad de cada uno”.

Después de unos meses viviendo allí, la verdad es que no había lugar para el arrepentimiento. La residencia se encargaba de organizar diferentes actividades entre todos los que allí residíamos para fomentar la unión entre nosotros y para conocernos mejor. Recuerdo que se organizaron diferentes charlas, se realizaron cortos de cine, pudimos practicar diferentes modalidades deportivas en conjunto, concursos de relato corto (un concurso del que, por cierto, resulté ganador) y un amplio etcétera. Gracias a todo ello pude conseguir la amistad de un puñado de compañeros con los que me siento muy a gusto y con los que la convivencia es estupenda.

Los cinco años de carrera los he pasado en dicha residencia y la verdad es que incluso se me han hecho cortos. Creo que he podido vivir mi experiencia universitaria de la mejor manera, rodeado de la mejor gente y en un lugar donde no me ha faltado de nada y donde el servicio ha sido estupendo. Absolutamente recomendable para todo aquel que estudie en Madrid.