Domingos de Rastro en Madrid

29 agosto, 2016
Domingos de Rastro en Madrid

Siempre alguien que viene a Madrid me pregunta por un destino que no puede perderse le digo que se reserve el Domingo para el Rastro, y es que no puedes venir a Madrid sin experimentar la autenticidad de este mercadillo con más de 400 años de historia.

Es cierto que Madrid es una ciudad con una envidiable y variada oferta tanto de restaurantes como de monumentos y destinos turísticos tanto en la propia ciudad como en el entorno de la Comunidad de Madrid, pero si algo no puede faltarle a una persona que quiera conocer el Madrid más auténtico eso es, sin duda, un Domingo de Rastro.

Origen del Nombre del Mercadillo

El mercadillo más popular de la ciudad se celebra en su centro histórico, el barrio de La Latina y se ponen a la venta todo tipo de objetos, desde artilugios antiguos a objetos cotidianos y ropa de todo tipo.

Los puestos se sitúan a lo largo de la calle Ribera de Curtidores, y es precisamente el nombre de esta calle la que indica parte de los orígenes del Rastro.

Tiempo atrás, la zona que hoy en día ocupa el Rastro era el lugar en el que se encontraban las curtidurías, no muy lejos del matadero. En aquella época al trasladar las reses hasta las curtidurías se iba dejando un rastro de sangre, que fue lo que dio origen al nombre de este popular mercadillo.

Resulta curioso pensar en sus orígenes, ahora que, todos los domingos, da pie a una de las mayores concentraciones de personas en el centro de la ciudad. El Rastro se ha terminado por convertir en una excusa para reunirse y tomarse alguna que otra caña con los amigos para recorrer las calles del centro en busca de alguna ganga.

Siempre que viene algún amigo que no es de Madrid me gusta llevarle al Rastro, es éxito asegurado y a todos les encanta. Les llama especialmente la atención la mezcla de tradición y modernidad, así como lo genuino del mercadillo y el enorme éxito que tiene. Y es que casi siempre, como las costumbres de toda la vida no hay nada.

Hace poco, vino un amigo enganchado a las últimas tecnologías, siempre al día de cada nueva aplicación y modelo de Smartphone. Me sorprendió muchísimo su razón para venir a Madrid, aunque conociéndole bien terminas por entenderle. No vive especialmente lejos de Madrid y suele pasarse algún que otro fin de semana, pero esta vez me llamó para pasar un par de días en mi casa.

Me comentó que se había enterado de que en dentalmorante, tenían lo último en gafas para visionar películas mientras te hacen un tratamiento dental. Casi me echo a reír cuando me lo dijo, no daba crédito en que se viniera a Madrid una semana solo para ir al dentista.

Me explicó que ya desde pequeño tenía un trauma cada vez que iba al dentista, que lo pasaba realmente mal y creía que con este avance en la forma de tratar se distraería y le sería mucho más llevadero, para él era todo un acontecimiento que en esta clínica dental ofrecieran la posibilidad de distraerte mientras te hacen una limpieza de boca.

Lo cierto es que vino realmente contento del dentista por fin se quitó las molestas muelas del juicio, y con su nueva y blanqueada sonrisa le propuse acabar la semana en el Rastro a ver qué le parecía un choque visitando un mercadillo con tanta historia a él que estaba siempre a la última en todo.

Le llamó mucho la atención todo el fenómeno Rastro, y es que para estar siempre al tanto de todo en materia de innovación, no conocer el Rastro no tenía perdón. Bromeé con él bastante sobre esto, mientras no paraba de curiosear en cada puesto, sobre todo en el de las cámaras de foto y video antiguas.

Me dijo que no entendía que no hubiera sabido que existía el Rastro hasta entonces, porque ya llevaba varios años viniendo a Madrid y nadie le había llevado, a lo que le respondí que a cambio de enseñarle el Rastro él también me había descubierto a dónde ir para dejar de temer al dentista y que viviendo tantos años en Madrid no saber a qué dentista ir sí que no tenía perdón, sobre todo para mi salud bucal.

Los dos nos reímos, el con una sonrisa más blanca que la mía, aunque no por mucho tiempo.